“Equipado con sus cinco sentidos, el Hombre explora el Universo que lo rodea y a sus aventuras las llama Ciencia” Edwin Powell Hubble
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La cámara anecoica creada por unos laboratorios en EE.UU. absorbe el 99,99% de los sonidos. Nadie aguanta más de 45 minutos.
La cámara anecoica creada por los Laboratorios Orfield en Minnesota (Estados Unidos), que figura en los Récord Guinness, absorbe el 99,99% de los sonidos. Ningún ser humano puede permanecer dentro más de 45 minutos pues escuchar el silencio lleva a la locura, publica Qué.es.
Demasiado silencio puede volver loco a una persona. Es una de las conclusiones de los científicos que han comprobado los efectos de pasar un tiempo dentro de la cámara anecoica que fue creada por los Laboratorios Orfield en Minnesota (Estados Unidos). Esta cámara absorbe el 99,99% de los sonidos gracias a un sistema basado en un 'box in box' donde ambas cajas poseen tabiques dobles de acero y la caja interior está apoyada en un sistema de resortes con sus paredes recubiertas con cuñas de fibra de vidrio de forma piramidal.
Este tipo de cámaras es utilizada por algunas grandes empresas automovilísticas y de electrodomésticos para determinar cuánto ruido generan sus artículos, pero además se han llevado a cabo en ella algunos experimentos científicos que han revelado que tanto silencio provoca tal tensión en el cerebro humano que puede llevarle a la locura.
Perder el control
¿Cómo se produce este efecto? Al parecer cuando se elimina completamente el sonido de una estancia el oído del ser humano hace todo lo posible por localizar una fuente de sonido, lo que hace que su propio cuerpo se convierta en generador de todo el sonido de la estancia. Así, aquellos que han vivido la experiencia de permanecer en una cámara anecoica durante un tiempo prolongado comienzan a escuchar los sonidos de su respiración, los latidos de su corazón y hasta de sus tripas, lo que puede llevar a que la mente pueda perder el control e incluso puede provocar efectos en el equilibrio.
La persona que más tiempo logró permanecer en esta cámara logró estar dentro unos 45 minutos antes de comenzar a dar síntomas de pérdida de control mental o locura.
(Fuente: www.abc.es 19-06-2012)
(Más información: Cámara anecoica de Microsoft 03-01-2018)
David Calle aclara el extendido error de que el agua siempre hierve a 100 ºC: eso sólo pasa si estás a nivel del mar
Según explica David Calle, impulsor de la plataforma educativa Unicoos y miembro del Consejo de Estrategia de Fundación Aquae, «a casi todos nos han enseñado que el agua hierve a 100 ºC, pero esto no es del todo cierto. Solo ocurre así si vives en ciudades que están al nivel del mar, como Alicante o Murcia, donde la presión atmosférica es de 1 atmósfera».
El agua solo hierve a 100 ºC si estás a nivel del mar
Además de la presión, otro factor que influye en la temperatura de ebullición de este preciado líquido es el hecho de que el agua que consumimos no es pura ya que en ella están disueltas diferentes sustancias como sales minerales, calcio, sodio, sulfatos o bicarbonatos, que hacen que su punto de ebullición cambie. «Si echamos sal común en el agua, haremos que tarde más en hervir: 58 gramos de sal en un litro de agua provoca que el punto de ebullición aumente en 1 ºC ya que los iones de la sal hacen que a las moléculas del agua les cueste más moverse y desplazarse, lo que provoca que sea más difícil llegar al punto de ebullición», indica Calle.
«La sal también afecta al punto de congelación del agua porque sus iones hacen que al agua le cueste mucho más formar cristales. Esta es la razón por la que echamos sal en las carreteras cuando nieva: disminuye el punto de congelación y, por tanto, es más difícil que se forme hielo», agrega Calle, considerado en 2017 uno de los 10 mejores profesores del mundo, según el Global Teacher Prize, el ‘Nobel’ de los maestros.
La sal también influye en el punto de ebullición: 58 gramos provocan que aumente 1 ºC
Cuanto menor sea la presión atmosférica (cantidad de atmósfera que tenemos sobre nosotros), más pequeña será la temperatura de ebullición del agua ya que a sus moléculas, al estar menos presionadas, les cuesta menos moverse y desplazarse y, como consecuencia, la temperatura de ebullición disminuye.
Por ejemplo, en el Everest (la montaña más alta de la Tierra, con una altitud de 8.848 metros sobre el nivel del mar), la temperatura de ebullición del agua es de 86 ºC; pero si subimos a una temperatura de 11.000 metros, esta temperatura se reduce a 71 ºC porque a mayor altura, menor será la temperatura de ebullición. A 19.000 metros de altura, la mitad de la altura a la que saltó Felix Baumgartner, la temperatura de ebullición del agua es de 37 ºC, la misma a la que se encuentra el cuerpo humano. En 2012, este ex militar austriaco se convirtió en el primer hombre en la historia en romper (con su propio cuerpo) la barrera del sonido bajo el sello de la marca Red Bull. «Es lo que se conoce como la línea de Amstrong (físico y piloto estadounidense, especializado en medicina militar, que fue el primero en determinar la altura a la que empezamos a necesitar un traje presurizado)», explica David Calle.
(Fuente: https://www.elplural.com/)
Detectan metales tóxicos en las barras de labios que podrían afectar a la salud.
Investigadores
encontraron plomo, cadmio, cromo, aluminio y otros cinco metales.
Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California, Estados Unidos, analizaron 32 diferentes barras de labios y brillo labial que se encuentran comúnmente en las farmacias y grandes almacenes y detectaron plomo, cadmio, cromo, aluminio y otros cinco metales, algunos de ellos en niveles que pueden suscitar potenciales problemas de salud.
«La búsqueda de estos metales no es la cuestión, sino el nivel de la materia», aseguró la investigadora principal, Katharine S. Hammond, profesora de Ciencias de la Salud Ambiental. «Algunos de los metales tóxicos se están produciendo en unos niveles que podrían tener un efecto en el largo plazo», alerta esta experta.
Los investigadores definieron uso medio y elevado de maquillaje para los
labios sobre la base de los datos de uso encontrados en un estudio previo, de
forma que uso medio se definió como una ingesta diaria de 24 miligramos de
maquillaje de labios por día, mientras ponerse el labial y aplicarlo de nuevo
varias veces al día podría caer en la categoría de alto uso, con 87 miligramos
ingeridos por día.
Con las ingestas diarias aceptables
derivadas de este estudio, el uso promedio de algunas barras de labios y
brillos de labios daría lugar a una excesiva exposición al cromo, un
carcinógeno relacionado con tumores estomacales. Un alto uso de estos productos
de maquillaje podría resultar en el potencial de la exposición excesiva al
aluminio, cadmio y manganeso, que, con el tiempo, la exposición a altas concentraciones
de manganeso se ha relacionado con la toxicidad en el sistema nervioso.
El plomo se detectó en 24 productos, aunque
a una concentración que fue en general más baja que el nivel de ingesta diaria
aceptable, pero los niveles de plomo aún expresaron la preocupación de los
expertos por los niños, que a veces juegan con el maquillaje, ya que ningún
nivel de exposición al plomo es considerado seguro para ellos, dijeron.
Los autores del estudio creen que no es
necesario tirar el brillo de labios en la basura pero la cantidad de metales
que se encuentran hacen indicar la necesidad de una mayor supervisión de los
reguladores de salud. De hecho, en la actualidad, no existen normas en Estados
Unidos para el contenido de metales en cosméticos y en la Unión Europea se
considera que el cadmio, el cromo y el plomo son ingredientes inaceptables en
cualquier nivel en los productos cosméticos.
Fuente:
https://www.abc.es, 1 de mayo de 2013
«Son las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros las que verdaderamente curan las enfermedades».
Las plantas son la base de la pirámide alimentaria mundial, y de ellas depende toda la vida en el planeta. Hasta ahora, hemos visto a las plantas como organismos simples y sin sistema nervioso, a los cuales podemos podar, romper o comer sin demasiados escrúpulos, pero... ¿qué sucedería si las plantas pasaran al ataque? Que se lo pregunten a los más de 3 000 antílopes que murieron en Sudáfrica a finales de los años ochenta. Por entonces, un gran número de cotos de caza dedicados a la reproducción en semilibertad de especies cinegéticas sudafricanas, empezaron a detectar muertes inexplicables de kudús, uno de los grandes antílopes de aquellas tierras. Los kudús morían a centenares sin motivo aparente. Incluso se hicieron autopsias de animales fallecidos que no dieron ningún fruto, por lo que los granjeros decidieron contactar con la Universidad de Pretoria para que investigaran el asunto, ya que el kudú era una de las especies más solicitadas para su caza.
Tras unos primeros estudios, los análisis efectuados en los hígados de los kudús muertos detectaron una concentración de taninos que llegaba a ser cuatro veces más alta de lo normal. Los animales estaban muriendo intoxicados por la gran cantidad de taninos que ingerían.
Cuando vemos a un crío sucio hasta las cejas, resulta normal que sus padres se tiren de los pelos ante el espectáculo. El niño llegará a casa con una sonrisa de oreja a oreja, pero a los padres les dará un auténtico patatús. Sin embargo, esta acción, que pudiera ser una fuente de infecciones para los pequeños, según los científicos no solo no sería mala, sino que –aunque parezca un contrasentido– sería incluso necesaria.
Llama la atención la gran cantidad de casos graves de alergia que, durante los últimos años, viene afectando tanto a niños como a adultos. ¿Qué está pasando aquí? La contaminación ambiental, los productos químicos que absorbemos por una u otra vía, en definitiva, la falta de condiciones salubres, parecen ser la respuesta, pero los investigadores piensan diferente y se han focalizado, justamente, en nuestros hábitos de higiene, especialmente en los niños. Nos duchamos cada día, nos lavamos las manos continuamente, lavamos la ropa varias veces por semana, fregamos el suelo con asiduidad, etc. Todo ello con el fin de evitar las enfermedades. La higiene personal, por tanto, la hemos llevado al extremo y, si bien es necesaria una cierta higiene, resulta que estamos limpiando demasiado, hasta el punto de llegar a afectar a nuestro propio sistema inmunitario.
En el proceso de evolución de las especies, las necesidades de adaptación a nuevos hábitats y a nuevas formas de alimentación y supervivencia han hecho que los organismos se transformen continuamente. Esto, en muchos casos, ha significado que órganos obsoletos convivan con los funcionales, en lo que se ha dado en llamar «órganos vestigiales». En el caso del ser humano, el más conocido es el apéndice, que parece no tener un uso definido. No obstante, los científicos parecen haber encontrado su función real: una función de supervivencia sin la cual el ser humano no se hubiera podido expandir como lo ha hecho.